Por qué tu esposo no te escuchaCarlos y yo chateamos a menudo porque los dos trabajamos por nuestra cuenta y con ordenadores, así que tenemos libertad para chatear sobre cuestiones profesionales y también personales.
Antes yo solía disgustarme porque a veces tardaba en responder y lo hacía con monosílabos. Entonces empezaba un proceso creativo en mi cabeza: “no le interesa lo más mínimo lo que le estoy contando”, me decía. “Ya no quiere hablar conmigo”. O peor aún: “seguro que está hablando con alguien que le importa más que yo”. Y me ponía triste por no importarle y, a la vez, me enfadaba con él y a veces incluso aprovechaba para echarle en cara alguna cosa que no venía a cuento, como si tal día dijo o hizo tal o cual cosa. Entonces él no entendía nada, claro.