Los 30 segundos que pueden salvar tu relación de pareja.Lo que destruye más parejas no es la infidelidad, ni la rutina, ni la falta de comunicación. Todas esas cosas sólo son consecuencias del desconocimiento: las mujeres no conocen a los hombres y los hombres no conocen a las mujeres.Si tu relación de pareja no está funcionando como es debido y te interesa arreglarla (si no te interesa, déjalo ya, no pierdas tu tiempo y no le hagas perder el suyo) céntrate en las causas, no en las consecuencias. Que él se haya ido con otra es una consecuencia; que ella esté aburrida es una consecuencia; que su vida sexual haya desaparecido es una consecuencia; que él actúe como si no la viera es una consecuencia; que ella espere comunicación telepática de parte de él es una consecuencia.
Lo que puedes hacer para salvar tu relación
Entonces ¿cuál es la causa?La causa es que al menos uno de ellos –o puede que los dos- ha creído que somos iguales, que no hay diferencias entre hombres y mujeres. Cada uno espera del otro que se comporte como lo haría él mismo (o ella). Esto queda demostrado cada vez que una mujer no respeta el tiempo de transición que su marido necesita; y cada vez que un hombre trata a su esposa con paternalismo.
La causa, entonces, es que la mayoría de nosotros no hemos llegado a entender que el otro es diferente, que piensa de otra forma, que toma decisiones por otros motivos y a otro ritmo, que puede dar unas cosas pero necesita recibir otras y que se comunica de otra manera. La comunicación falla en la pareja cuando no se utiliza el mismo lenguaje y cuando no se comparte el mismo canal, que es lo que sucede cuando una mujer espera que el hombre se comporte como lo haría ella, y viceversa.
Hay dos cosas que a las mujeres, en general, les cuesta mucho asumir:
Una es que cuando un hombre dice que no está pensando en nada, es que realmente no está pensando en nada. Esto es imposible para ellas. Las mujeres siempre tienen mil cosas en la cabeza, no pueden parar. Piensan en qué van a hacer esta noche para cenar, piensan qué van a ponerse si mañana llueve, piensan que qué triste era esa noticia que vieron en la tele y se preguntan qué estará pensando su marido que está tan callado.

La otra es que, cuando le preguntas algo a un hombre, su respuesta no va a ser un acto reflejo, no va a contestar inmediatamente sino que se va a tomar su tiempo para analizar la pregunta y reflexionar la respuesta. Eso no significa que esté buscando la forma de no contestar ni que esté inventando la respuesta. Significa que está pensando porque no quiere dar una respuesta cualquiera.
Pero es probable que ella interprete ese silencio como un intento de evasiva o como el preludio de una mentira y, en esa interpretación equivocada, puede que estalle y le diga algo como “está bien, no digas nada” mientras en su cabeza se va formando un largo listado de posibles significados de ese silencio. Todos erróneos, en realidad. Puede desencadenar una discusión en la que él probablemente no entenderá nada (para empezar, porque no entenderá de dónde surgió el enfado de ella). Y era tan fácil como esperar 30 segundos, darle ese tiempo para que él piense su respuesta. Esos 30 segundos pueden salvar tu relación.
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