Por qué tu esposo no te escuchaCarlos y yo chateamos a menudo porque los dos trabajamos por nuestra cuenta y con ordenadores, así que tenemos libertad para chatear sobre cuestiones profesionales y también personales.Antes yo solía disgustarme porque a veces tardaba en responder y lo hacía con monosílabos. Entonces empezaba un proceso creativo en mi cabeza: “no le interesa lo más mínimo lo que le estoy contando”, me decía. “Ya no quiere hablar conmigo”. O peor aún: “seguro que está hablando con alguien que le importa más que yo”. Y me ponía triste por no importarle y, a la vez, me enfadaba con él y a veces incluso aprovechaba para echarle en cara alguna cosa que no venía a cuento, como si tal día dijo o hizo tal o cual cosa. Entonces él no entendía nada, claro.
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Finalmente aprendí (aprendimos, los dos) una verdad fundamental: que los hombres y las mujeres tenemos diferentes tipos de atención. Los hombres tienen atención focalizada, es decir, se centran completamente en una sola cosa y no pueden atender a nada más. Las mujeres, en cambio, tenemos atención difusa. Eso significa que prestamos atención a muchas actividades a la vez, podemos hacer y pensar en muchas cosas a la vez y tenemos que hacer un esfuerzo extra si queremos concentrarnos exclusivamente en una cosa.
Cuando ellos deciden que van a hacer algo, se olvidan de todo lo demás y no lo dejan hasta que terminan. Pero cuando ellas deciden hacer algo, lo hacen pensando en otra cosa completamente distinta y mirando hacia otro lado. Y, además, si surge una complicación o alguna otra cosa consigue llamar más la atención, dejan lo primero que estaban haciendo, aunque esté sin terminar y lo aplazan para otro momento.¿Quién no ha hecho la comida mientras vigilaba a los niños, escuchaba las noticias en la radio y pensaba en su próximo proyecto profesional?
Por eso cuando tu esposo está haciendo algo (o pensando en algo) y tú le hablas tienes la sensación de que no te escucha. Pero es sólo porque es incapaz de prestar atención a las dos cosas. No es porque no le importe lo que le cuentas ni porque no le importes tú. No es porque esté haciendo algo más importante o más interesante sino que es una prioridad temporal: tú llegaste después, llegaste cuando él ya estaba inmerso en esa actividad o pensamiento. Por lo que he aprendido, tienes dos opciones: esperar a que termine o interrumpirle y darle el tiempo suficiente para que su atención se centre en ti. Compartir
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